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09-06-09

La educación chilena en el siglo XIX: un campo de batalla

Gabriel Bosque Toro

En los primeros años de la década de 1870 se desarrolló una de tantas batallas entre liberales y conservadores que tuvo como escenario la educación chilena. Desde la rectoría del Instituto Nacional, el liberal Diego Barros Arana, impulsó la enseñanza científica con asignaturas como física, química y botánica. Estos cambios que fueron rechazados por la iglesia católica y los conservadores, significó, tras un largo enfrentamiento, la salida del rector Barros Arana, la proclamación de la libertad de enseñanza y el quiebre de la coalición gobernante liberal-conservadora. Éste es uno de tantos episodios de un largo enfrentamiento de ideas al interior de la clase gobernante chilena que, si bien alcanza ribetes importantes, no deja de ser una discusión intestina de una elite que, con una visión jerárquica, monopolizaba las posibilidades de cambio.

En Chile la oposición entre vida y muerte del rito sacrificial es reemplazada por la de orden versus caos, y es esta contradicción la que permite a la clase dirigente chilena, elite heredera de las ideas de la modernidad, articular el consenso social. Mientras en Europa la ilustración persigue extraer al hombre de la vida metafísica, de su estado salvaje, poniendo la razón al servicio del hombre; en Chile “es vista la educación como sustento del orden social”(Stuven;1997:261) un orden que mantenga lejos el caos y avance hacia el perfeccionamiento social.

Ya durante la década de 1840, período en que nace la Universidad de Chile y la Escuela de Preceptores, el avance de las ideas liberales acentúa la visión de la educación como la herramienta que “permitía que las incertidumbres propias de un ideario nuevo y poco consolidado no desembocara en un proceso de desestabilización social”(Stuven;1997:282) De esta manera el concepto de orden, como motor, y el temor a la anarquía, como freno, cruzan no sólo el debate político y religioso, sino también el educacional. Es el hombre moderno, representado por la elite chilena, con la conciencia del que tiene la verdad, el que verticalmente determina lo que el país necesita, lo que es bueno para el hombre incivilizado, al que hay que educar en aras de un iluminismo salvador. Pero, sin dejar de vigilar con el rabillo del ojo cualquier amenaza al orden social, que no es otra cosa que su propio orden.

La necesidad de fomentar la educación está presente desde los albores de la patria. Los criollos que coronaron el proceso independista eran fruto de la educación europea y, empapados de las ideas ilustradas, impulsaron el surgimiento de la educación chilena. Pero, ¿Cómo debía ser esta educación? La creación del Instituto Nacional en 1813 se realiza en coherencia con las inspiraciones modernas de los gestores de la independencia, “el primer foco de luz de la nación” presenta una visión laica, positiva y científica. Pero es un foco que ilumina desde lo alto, no surge de un proyecto cultural de base, el positivismo y el racionalismo es un proyecto que mira desde arriba, es la expresión de la creencia de que el Estado tiene el deber de civilizar por medio de la educación. Pero ¿Bajo qué paradigma educar? Sin duda que en este contexto no cabe otro paradigma que el de la enseñanza. El sujeto receptor sobre el que se derrama el caudaloso conocimiento racional que le permitirá abandonar la barbarie.

No podía ser de otra forma, el vínculo racional, fruto del proceso de racionalización de la vida, hace que prime el método, y el sujeto que piensa se distancia del objeto pensado. Entonces, la educación es una actividad sistemática que permite poner la razón al servicio del hombre. Sin embargo, no podemos dejar de reconocer que el racionalismo europeo se expresó en Latinoamérica de manera particular y, sin duda, esto se va a reflejar en la educación. El Barroco español, que había permitido solucionar, mediante la representación, el problema generado por la reforma, se inserta en la cultura y se vincula con la religiosidad cúltica y ritual amerindia, “el primer contacto tiene que haber sido en el plano del ritual, de la mimesis y, si esto es verdad, tiene que haber tenido las más importantes consecuencias para la estructuración del núcleo ético-mítico de la cultura latinoamericana” (Morandé;1986:57) Estas consecuencias son la manifestación de ambos sustratos en nuestra cultura. Ejemplo de esto es el valor del trabajo en cuanto a producto sacrificial en las haciendas, una suerte de sobrevivencia del todo social y, por lo tanto, se trata de roles sociales que cumplir (Morandé;1986:60).

La ilustración en Europa está instalada sobre el dinero y el texto escrito, es decir, sobre el mercado y la opinión pública, la apropiación privada del valor social y de la tradición cultural, una realidad opuesta a la sociedad feudal basada en la propiedad de la tierra y la socialización oral (Cousiño;2004:102). En Chile estos conceptos no tienen la misma repercusión, es una sociedad que continúa aferrada a la organización jerárquica determinada por la tenencia de la tierra que, si bien considera la economía monetarizada hacia fuera, no la considera hacia adentro, el papel de la oligarquía es en cuanto su rol de representante del valor social. Además, el texto escrito y la opinión pública están limitados a la elite educada, pero en lo que respecta a la inmensa mayoría de la población, el vínculo social continúa sentado sobre la oralidad y más aún sobre el rito en oposición a la palabra misma (Morandé;1986).

En este contexto nace y posteriormente se desarrolla la oligarquía chilena, heredera del rito sacrificial de renuncio y que da a luz una clase dirigente que, amén a su visión del poder, asume el rol de agente de cambio y tras la transformación de la dicotomía ritual vida/muerte en orden/anarquía, determina que el Estado asuma la educación, para desde allí asegurar el orden social.

Este enorme valor que adquiere la educación la transforma en un campo en el que se libran sucesivas batallas entre católicos y laicos, liberales y conservadores, en pos del control de una de las más significativas herramientas de influencia social. Mientras los liberales lograron mantener la conducción del Instituto Nacional, los conservadores controlaron la Superintendencia docente. Mientras la iglesia católica logró el amparo de la libertad de enseñanza, los laicistas logran eximir a los colegios públicos de la obligatoriedad del ramo de religión. Esta lucha, acentuada a mediados del Siglo XIX, se va a extender durante todo el resto del siglo y tiene una serie de hitos que la revelan:
La creación de la Universidad de Chile (1842) en manos del liberal venezolano Andrés Bello y la Escuela de Preceptores (1842) dirigida por el argentino Faustino Sarmiento son un impulso importante para la educación laica; La creación de la Escuela de Artes y Oficios (1849) avanza en la dirección de la educación para la vida; El funcionamiento libre de la educación privada católica (1872) es un triunfo de la iglesia; La creación de la Universidad Católica (1888) como intento de contrarrestar la influencia de la U. de Chile; La creación del Instituto Pedagógico (1889) con clara influencia alemana gracias al laicista José Abelardo Núñez. Son algunos momentos en la historia de la educación del siglo XIX que no dejaron indiferente a los representantes de la elite dirigente que, dividida en los polos ya mencionados, utilizó estos nuevos espacios para instalar el debate desde su particular posición.

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02-07-08

La Educación es Asunto de Todos









No esperemos a que otros voten lo que nunca votarán.

Frente a la suciedad del gobierno y el parlamento,te proponemos construir una red de personas novedosa y autónoma, en un proceso abierto y con limpieza, que promueva la participación social de todos los que hoy no encuentran el cauce adecuado en los actuales espacios establecidos por el gobierno, es decir, los partidos políticos y los medios de participación oficial.

Los días Miércoles 2, Jueves 3 y Viernes 4 de Julio se realizará a lo largo de todo Chile una gran consulta ciudadana. Donde el movimiento social por la educación se abrirá a recoger las opiniones de todos quienes quieran expresar sus ideas sobre la educación que el país necesita.
Nuestra invitación es para todos quienes compartan este sueño, de construir con más democracia, con más participación, un nuevo modelo de educación para el país. Es a ser parte de esta consulta, a sumarse abriendo urnas en sus colegios, universidades, en sus centros de trabajo o en sus barrios.
Como una forma de llegar a más gente, la consulta se efectuará en dos modalidades. Con urnas tradicionales, y vía internet, mediante votación electrónica en la web de la consulta. De esta forma, la posibilidad de sumarse a la difusión de este proyecto se facilita aún más.

Objetivo de la consulta:
En estos días, cuando en el congreso se sacan leyes a la rápida y de espaldas a la opinión de la mayoría de los chilenos, creemos necesario hacernos parte en la discusión sobre el modelo educacional que chile necesita.
Queremos darle una nueva cara a la particiàción ciudadana. tomar por nuestras propias manos el derecho a ser actores de nuestro destino.
La consulta es nuestra forma de dar una oportunidad a la palabra, a expresar las opiniones de la inmensa mayoría de chilenos que hoy no tienen voz.



VOTA AQUÍ

Convocan:
ANES - ACEUS - CONFECH - Colegio de Profesores - FECH - ANEF - FENPRUSS - ANDHA Chile. - Médicos Atención Primaria -ANDEPA.





Voto
Rol del Estado en la educación

1.- El Estado debe priorizar:

a) La libertad de enseñanza, la entrega de contenidos básicos y un financiamiento fiscalizado.

b) Que se garantice a todo chileno el derecho a la educación, por medio de un sistema público y gratuito de enseñanza, financiado por el Estado.


Administración de los colegios públicos

2.- ¿Quién cree Ud. que debe estar a cargo de la administración de los colegios públicos?

a) El Gobierno, a través del Ministerio de Educación.

b) La Municipalidad respectiva.

c) El Estado debería tener un órgano autónomo con participación social encargado
exclusivamente de la educación.

Lucro en la educación

3.- ¿Está de acuerdo con el lucro en la educación con financiamiento estatal?

a) Sí, mientras sea adecuadamente fiscalizado por el Estado.

b) No.

Universidades

4.- El Estado debe priorizar:

a) Un sistema universitario público y abierto a todos los grupos sociales.

b) La libertad para invertir y desarrollar diversas universidades, ayudando a estudiar a quienes tengan dificultades socioeconómicas.

Ley General de Educación

5.- Sobre el proyecto de Ley General de Educación, Ud. opina:

a) Que se trata de un avance, y aún con sus limitaciones, debe aprobarse en el parlamento.

b) Que ante los cuestionamientos que ha recibido, debe ser retirado del parlamento y rediscutido de manera participativa.

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21-05-08

Y en la educación todo sigue igual



El 21 de Mayo es considerado el día de las glorias navales y, además, el día en que la máxima autoridad del país entrega la cuenta a la nación. Un 21 de mayo más y otro discurso que vi completo por televisión.

Hace un año atrás el discurso presidencial se hacía en momentos que comenzaban las protestas estudiantiles en contra de la ley orgánica constitucional de educación (LOCE). En esa oportunidad, la presidenta dedicó palabras a los estudiantes sólo para retarlos como lo haría con su hija, sin considerar las demandas de los jóvenes. Ese fue el factor que detonó una agudización de las protestas que terminó con tomas en prácticamente todos los establecimientos de Chile, y finalmente con el reconocimiento de las demandas estudiantiles que, por arte de magia, se transformaron en el sentir de los mismos políticos que las habían ignorado.

Lo que vino después fue volver a hacer las cosas de la misma manera que se hacen siempre en Chile, sin entender que esta nueva generación, justamente lo que pide es que no se continúe con las prácticas añejas que parecieran revolver el naipe, pero que en realidad lo deja igual. La enorme comisión formada para proponer una nueva educación, el acuerdo marco entre el gobierno y los partidos de oposición (con tomada de mano y todo) y el proyecto de ley para eliminar la LOCE, se suponía era la solución al problema, pero nada de eso, todo sigue casi igual.

Hoy escuché el discurso de la presidenta e inmediatamente pensé que este gobierno no ha aprendido nada. Ya se encuentran tomados varios liceos de Santiago y ha habido movilizaciones en muchas ciudades. El proyecto de ley que elimina la LOCE, lo único que hace es crear una nueva ley (LGE) que no atiende los problemas reales de la educación chilena. Con esta ley la educación continuará siendo un negocio y por lo tanto la educación pública seguirá siendo de segunda categoría.

Creo que nos esperan semanas de fuertes movilizaciones aún mayores que las del 2006. Los estudiantes ya tienen la experiencia, la organización y la sensibilización con respecto al tema. Además en esta oportunidad no estará solos, los universitarios ya están movilizados y el Colegio de Profesores, con nueva dirección, ha hecho un llamado a la presidenta a quitarle la urgencia al proyecto de ley para dar tiempo a la reflexión y a un amplio debate nacional. Ahora existe la ANDE (Asanblea Nacional en Defensa de la Educación) con la participación de todos los sectores involucrados, desde los estudiantes a los apoderados, pasando por los profesores y otros sectores. Sin duda se está más organizado para enfrentar el tema.

A prepararse Chile para la gran movilización que intentará frenar la nueva ley de maquillaje de la educación.

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15-06-07

Sobre la profesión docente


“...Profesor, esto habla muy mal de su profesionalismo...Debemos hacerlo, somos profesionales... Aquí hay profesores que no están actuando con profesionalismo...”

¿Cuántas veces ha escuchado que apelan a su profesionalismo? Sin duda, muchas. Pero, ¿está claro a qué se refieren? Lo único claro es que en la medida en que se reitera, casi majaderamente, una expresión como esta, lo más probable es que no signifique nada. El uso y más bien el abuso del eslogan termina por desgastarlo y tornarlo hueco. Sin embargo, suena como si se tratara de algo cargado de contenido, y es que busca inhibir la discusión. Son expresiones “santas”, están cubiertas por un manto sagrado indiscutible (todos queremos actuar profesionalmente).


El uso de este tipo de expresiones "santas" inmoviliza y es una buena herramienta cuando se quiere legitimar el punto de vista sin discutirlo. Son un recurso de poder que utiliza el que tiene el control de la palabra.
Lo sano será desconfiar de quien apele a nuestro profesionalismo sin explicar a qué se refiere con ello. Sin embargo, no podemos correr el riesgo de olvidarnos de este manoseado concepto, pues puede significar renunciar al reconocimiento que como expertos en nuestro en nuestro oficio nos merecemos. Por tanto, se requiere que todas las partes reflexinemos sobre la profesión docente. Quién hable de profesional tendrá que precisar qué entiende como tal.
Rechazo de plano la concepción del profesor como profesional técnico, pues nos obliga a asumir la dependencia respecto del conocimiento y de las finalidades a que éste se dirige. El profesor no debe ser un simple reproductor de ideas ajenas tras objetivos que no le pertenecen, esto nos imposibilita resolver lo imprevisible.
Tampoco me convence la concepción del profesor como profesional reflexivo, pues no me parece que la reflexión docente nos asegure una enseñanza más igualitaria. Los profesores formamos parte de esta sociedad injusta y, por tanto, la reflexión en este contexto nos puede llevara exigencias injustas.
Me inclino más por la concepción del profesor como intelectual crítico. Profesionales dedicados a construir una enseñanza dirigida a la formación de ciudadanos críticos y activos. Los establecimientos educacionales convertidos en lugares donde se aprende a ser actor social y se construye la libertad individual. La educación para la transformación social, sí, eso dije: transformación social, porque en algún momento olvidamos ese objetivo. Los profesores éramos los profesionales de la quimera, los que sembrábamos en el corazón de los niños la esperanza de un mundo mejor. Los profesores éramos respetados y admirados, si alguien se pregunta : por qué ya no lo somos, la respuesta puede estar en lo que ya no hacemos: enseñar a los niños y jóvenes que el mundo no sólo es posible cambiarlo, sino que es necesario. Entonces, no es lejano a nuestra naturaleza plantear la necesidad de actuar como intelectuales transformadores.
Para ser intelectuales transformadores, y aquí está el reto, se requiere profesores que sepan pensar y actuar críticamente. Nuestro trabajo de capacitación debe apuntar a este objetivo, de poco sirve la capacitación específica si no somos agentes críticos, de poco sirve saber más contenidos, más técnica si no sabemos pensar críticamente, actuar críticamente.
Esta tarea no es fácil, nuestro país vive una escalada de estupidez nunca antes vista, la inteligencia agoniza, muere de desnutrición, la descerebración se observa en los niveles de comprensión no sólo de la lectura, en la farandulización de todo, en el aumento de la morbosidad y el "cahuineo", en el poco interés por los temas relevantes para la vida del hombre y la enorme preocupación por lo que no nos afecta; se observa la decadencia en las estadísticas que indican que los chilenos ya no leemos (respondala siguiente pregunta: sin contar las de libros usados ¿dónde están las librerías en Rancagua?) y cuando se lee no pasa de ser una lectura ligth del libro de moda, generalmente de dudosa calidad literaria; hay más personas viendo programas de farándula que cine de calidad, el poco cine que se ve es efectista y pirateado; para qué hablar de asistir al teatro, Chile cuenta con actores, dramaturgos y compañías de alto nivel, pero es más conocida la Cote López que Ramón Griffero.
Repito, la tarea no es fácil. Los profesores formamos parte de esta sociedad y vivimos también los efectos de este cuadro. Generalmente nos excusamos en la falta de dinero, que si bien nadie puede negar, no es menos cierto que muchas veces lo utilizamos como una excusa: que son muy caros los libros las entradas al cine y al teatro, etc. Es verdad nuestra pobreza económica, pero es peor la pobreza intelectual. La pobreza económica es una realidad histórica de los profesores, pero un profesor con pobreza intelectual es una contradicción vital si aceptamos la concepción del intelectual crítico.



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14-06-07

Paro Nacional Estudiantil


En el marco de las movilizaciones durante esta semana, en especial en la Región Metropolitana, diversos dirigentes secundarios llamaron, para hoy 14 de junio, a un paro nacional con el fin de exigir mejoras en la educación y denunciar la sistemática represión por parte del Ministerio de Interior, a través de Carabineros.

Los dirigentes, hicieron un fuerte llamado a movilizarse, a “radicalizar las manifestaciones” y a no tener temor frente a la represión del Ministro Belisario Velasco, a quien sindicaron como el “cerebro” de las acciones de fuerza, los montajes y la criminilización de los movimientos sociales.

Además, los estudiantes han centrado sus demandas en: la derogación de la LOCE, la gratuidad del pase escolar y el rechazo a la ley de responsabilidad juvenil, puesta en marcha desde el viernes 8 de junio.


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04-06-07

Brutalidad v/s Humanismo: un reto para la educación

Reflexionando sobre la educación he recordado una de las tragedias que más me ha impactado: La tragedia de Antuco. Y es que este lamentable hecho es un buen ejemplo para graficar el enfrentamiento brutalidad v/s humanismo y su presencia en la educación.

45 jóvenes muy parecidos a mis alumnos perdieron su vida en una de las estupideces más grandes de los últimos tiempos. La muerte de los conscriptos en Antuco es sólo una de las tantas consecuencias de la doctrina de la brutalidad. La tragedia nos impactó y muchos lloramos con el dolor de las familias, pero no nos provocó extrañeza. Dolor, pero no extrañeza. Cuando supimos que los militares habían hecho marchar en condiciones inhumanas a cientos de jóvenes, lo criticamos, lo repudiamos , lo sentimos, pero no lo consideramos algo raro.
No es coincidencia que sólo días antes hubieran muerto otros dos jóvenes en el servicio militar. No es coincidencia que los militares estadounidenses sacaran fotografías indignas a prisioneros en Irak. No es coincidencia que las mayores violaciones a los derechos humanos, no sólo en Chile, sino en el mundo entero, sean cometidas por militares en el poder. Y no nos extraña. Nos extrañaría que Green Pace violentara seres humanos, que el Hogar de Cristo torturara, pero es casi esperable de los militares. Pero, ¿Por qué? ¿Por qué no nos extraña que cosas como estas sucedan en el ejército?
Ya nadie puede sostener la tesis de las responsabilidades individuales: alguien se volvió loco en el ejército y ordeno torturar a los prisioneros, otro entendió mal y los fusiló, luego uno por cuenta propia los hizo desaparecer. Podría creerse si se tratara de uno o dos víctimas, pero ha sucedido con miles.
La tragedia de Antuco está siendo explicada como un descriterio, es decir, nuevamente la responsabilidad individual. Esta teoría definitivamente se transformó en insostenible. La única respuesta posible es la existencia del paradigma de la brutalidad en las filas de quienes se suponen nos defienden. Alguien dirá que tiene que ser así, que el ejército debe prepararse para ganar guerras y que éstas no se ganan con buenos modales. No estoy de acuerdo, creo que sí es posible concebir un ejército guiado por paradigmas humanistas. El humanismo es lo que le está faltando a las fuerzas armadas y el humanismo es lo que está sufriendo un serios retroceso en la sociedad contemporánea.
La educación debe sacar lecciones de todo esto...

No estamos ajenos a la problemática. Todo lo que sucede en la sociedad, sucede en las escuelas. De hecho, históricamente han existido en la educación tradiciones militares, las que forman parte de la política de defensa de los países. Una educación por el humanismo debe identificar y abandonar las tradiciones militaristas (por lo demás siempre conductistas) pues la alejan de su espíritu y la acercan a la brutalidad.
Una educación humanista sólida nos permitirá evitar un futuro gobernado por brutos. Una educación humanista nos posibilitará mantener la paz. Una educación humanista permitirá que no se vea al opositor como un enemigo, al vecino como un peligro, al diferente como indigno, al débil como un estorbo, al subalterno como un esclavo y a todos como sospechosos.
Los países, históricamente organizados entorno a la desconfianza y la rivalidad con sus vecinos, mantienen una política de defensa que incluye no sólo a los militares y el armamento, sino además el fortalecimiento de una mentalidad de defensa forjada desde la infancia por medio de la educación, lo que podríamos llamar la educación para la guerra. Esta mentalidad fomenta un mal entendido amor a la patria, expresada generalmente en actos simbólicos de carácter fetichista, esta mentalidad requiere de importantes dosis de chauvinismo, Combina complejos de inferioridad y de superioridad y requiere de disciplina, pero de una disciplina militar. La mentalidad de defensa fomenta una forma de pensar, sentir y actuar consecuente con los intereses que se persiguen y es la escuela el principal foco en esta cadena.
¿Alguien puede explicar qué queremos decir cuando a los niños les hablamos de los valores patrios? ¿Cuáles son las actitudes que los evidencian? ¿Cantar el himno nacional sin sombrero y mirando la bandera? Eso no significa nada, el respeto no puede ser un acto fetichista. ¿Qué quiere decir que un tipo cante el himno nacional con la mano en el pecho, porque allí está el corazón? ¿Por qué no la mano en el cerebro, por decir algo, al final también es un órgano vital, no? ¿O los valores patrios son el respeto a las tradiciones?¿Cuáles?
Creo que falta reflexión y que compramos muy fácilmente lo que venden. Los supuestos valores patrios no son más que una excusa para mantener a los jóvenes dispuestos a la guerra. Cuando se exagera el amor a su bandera (ese simple trozo de tela), generalmente se rechaza a las otras, no es un amor incluyente, no es como el amor de familia, donde el amor se comparte. Cada vez que nos enfrentamos en un partido de fútbol con otras selecciones, el público repudia el himno del contrincante, esto es visto por mucha gente como una falta de educación, pero sucede que es todo lo contrario, es fruto de nuestra educación.
Mientras sigamos educando aferrados a las tradiciones militaristas, seguiremos formando jóvenes “patriotas”. Invito a hacer una pequeña encuesta entre los alumnos y preguntarles ¿a quién le gustaría que Chile tuviera una guerra con Perú o Bolivia? ¿A quién le gustaría pelear en esa guerra?. Les adelanto la respuesta: a muchos, y no sólo eso, a muchos les gustaría en la guerra tener la oportunidad de matar un boliviano o peruano. Podemos culpar a la TV, a los juegos de video, etc. Pero creo que la educación tiene una cuota importante de responsabilidad.
Las efemérides están llenas de batallas y héroes de guerra. No sólo recordamos los aniversarios de la guerra, lo celebramos y ponemos a los caídos como ejemplos para la juventud. Nos sentimos orgullosos de haber vencido a nuestros vecinos en una guerra expansionista y en los colegios lo tratamos como un valor. Todo pueblo debería sentirse avergonzado de sus guerras, aun cuando fueran inevitables, si es que existen las inevitables.
Nos enorgullece que nuestros alumnos desfilen como verdaderos soldados para el 2 de octubre, nos gustaría que las formaciones en el acto cívico se vieran como las de los militares, nos encanta la uniformidad, nos atrae la disciplina militar, pero cuidado que todo esto funciona bajo su doctrina, y esta no es otra que la ya mencionada brutalidad.
Mi intención es poner sobre la mesa temas que a mi juicio deben ser discutidos. Y creo que debemos ser capaces de cuestionar incluso aquellas tradiciones que se contradigan con nuestros fines humanistas. Los militares claramente tienen su doctrina, no la comparto, pero poco puedo hacer al respecto, sin embargo sí puedo hacer algo en la educación y me asusta que se mantengan tradiciones militaristas en los establecimientos educacionales. Llegó el momento de erradicarlas, es el mejor momento.
Identifiquemos todas aquellas prácticas militares que alguna vez fueron incorporadas a la educación (muchas de ellas en tiempos del boom de los modelos alemanes), discutamos la validez de ellas y no temamos en eliminarlas. Las prácticas militares se basan en el miedo como herramienta de disuasión (es la base de toda política de defensa) y en la anulación del individuo para la formación de una masa obediente. Es decir, todo lo contrario de lo que deben ser las prácticas humanistas.
Antuco pone una alerta no sólo en los regimientos, también en la educación. Más aún cuando no sólo los profesores hacen clases ¿Alguien se preocupa de saber si las personas habilitadas para ejercer la docencia poseen una formación humanista adecuada? Si la educación no se preocupa por estos aspectos, podemos llegar a tener nuestras propias víctimas de la estupidez.

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